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¿Qué es eso del RFID? (parte 2)

By octubre 24, 2008Otras tecnologías
¿Qué es eso del RFID? (parte 2) 2

En la primera parte de este artículo discutimos las ideas básicas de la tecnología RFID. Además, prometimos continuar en la segunda parte con estas ideas y también hablar sobre la polémica que esta tecnología puede traer a nuestra privacidad. En este artículo, pués, aprederás por qué esta tecnlogía no está tan extendidad como pudiera y de que va todo el ruido sobre la privacidad.

¿Qué es eso del RFID? (parte 2)

¿Qué es eso del RFID? (parte 2)

Como decíamos en la primera parte de este artículo, la tecnología RFID puede suponer grandes beneficios para las empresas participantes en cadenas de distribución. Sin embargo, RFID también tiene otras aplicaciones que están relacionadas con la necesidad de identificar a personas. Las tarjetas RFID están ámpliamente extendidas para controlar el acceso a áreas restringidas, como edificios o medios de transporte. Seguramente tendréis experiencia en usar este tipo de identificadores, donde acercáis una tarjeta de plástico a una caja y, muchas veces antes de que incluso haya contacto, se oye un “bip” y la puerta se abre. Pues bien, estas tarjetas contienen un chip en cuya memoria hay un número que está relacionado con vosotros. La caja de plástico es un lector RFID conectado a una base de datos central. Cuando acercáis la tarjeta al lector, el número de identificación es leído y validad contra la base de datos, que da el permiso para que las puertas se abran. Si el acceso está asociado con un valor económico (por ejemplo, un viaje en el autobús o el metro), el valor del acceso es descontado de una cantidad total que puede estar almacenada bien en la propia tarjeta o en la base de datos. Fácil, no?

Aunque no cabe duda que las tarjetas de identificación han sido, y siguen siendo, un éxito, las etiquetas RFID no están tan extendidas, incluso cuando la tecnología existe desde hace bastante tiempo. Los problemas principales a la lenta adopción del RFID para las cadenas de abastecimiento son dos. Primero, el precio. Para que valga la pena pegar una etiqueta RFID en cada producto, la etiqueta tiene que ser suficientemente barata. Tan barata como de 5 a 10 céntimos de euro. Como los chips de las etiquetas están hechos de silicio y las antenas de cobre, no solo son caros los materiales sino también el proceso para fabricarlos. El segundo problema es la fiabilidad de las lecturas. Como el proceso se supone que ha de ser automático sin intervención humana, la fiabilidad de lectura (es decir, que la notificación de lectura de una etiqueta corresponda realmente con la etiqueta que se leyó) tiene que ser de más del 99%. Los sistemas actuales, aunque están mejorando con el tiempo, están alrededor del 95%.

Seguramente estaréis pensando que todo esto está muy bien pero entonces a qué se debe todo el ruido con la privacidad. Pues bien, la base principal del problema en este aspecto es que, puesto que esas etiquetas pueden ser leídas a distancia (poca distancia, pero distancia de todas maneras), pueden ser leídas por personas que no deberían. Muchos grupos anti-RFID argumentan que si cada producto que compras en la tienda llevara una etiqueta RFID, la identidad de tu carro de la compra (su contenido) y, potencialmente, de cualquier producto que luego uses por separado (como ropa que lleves puesta) puede ser leída por terceros sin que tú lo sepas. Estos terceros podrían usar esta información para su beneficio, como por ejemplo, tratar de venderte otros productos relacionados con tu compra habitual. Podrían saber lo que llevas puesto, o si hiciste la compra con una tarjeta de cliente, pueden crear un historial de que tipo de cosas te gusta comprar. Otra línea de argumentación va está relacionada con el uso de la información que contiene tu identidad. Por ejemplo, se podría saber cuales son tus pautas del uso de transporte público, lo que ayudaría a localizarte y saber tus movimientos. También es un tema de discusión habitual que estas tarjetas de identificación personales, incluidos los pasaportes, no son seguras y que cualquiera podría leer quien eres con solo pasar a tu lado con un lector RFID. Muchos otros temas de privacidad basados en estos dos grandes grupos son objetivo habitual de discusiones en forums de Internet y blogs.

Pero, es todo este peligro real? La realidad es que, como cualquier otro tema, solo tú puedes forjar tu propia opinión, conociendo la mayor cantidad de datos objetivos que puedes. En mi opinión, la realidad sobre la tecnología RFID, tal y como se encuentra hoy, es que todos estos escenarios de espionaje están bastante exagerados y, en cualquier caso, la amenaza para tu privacidad depende de como se implemente el sistema. La mayoría de estándares de RFID cuentan con funciones para restringir la lectura-escritura a las etiquetas e incluso para cifrar las transmisiones. Además, funciones para “matar” las etiquetas electronicamente de forma que no puedan ser leídas nunca más son también normales. Finalmente, sin entrar en más detalles, la mayoría de los sistemas de lectura de RFID requiere mucha proximidad entre el lector y la etiqueta, y su dificultad de lectura aumenta considerablemente cuando hay obstáculos entre el chip y el lector, como por ejemplo tu cartera, tu cuerpo o el cuerpo de otras personas que estén cerca de ti. Y no solo eso, sino que los lectores y las etiquetas tienen que estar en una cierta posición para que las lecturas sean óptimas, decreciendo la posibilidad de una lectura adecuada enormemente si esta posición no se consigue.

Si lo pensáis, esta dependencia en la implementación del sistema para su óptima privacidad ya existe con otros artículos electrónicos, como por ejemplo un ordenador personal y su software. Si tu sistema operativo (por ejemplo, Windows) no está construido apropiadamente, entidades malignas que se quieran aprovechar de esta debilidad intentarán acciones para tu propio provecho, como por ejemplo, instalarte un virus o robar parte de tu conexión a Internet. Todos estos problemas son comunes en cualquier forma de tecnología (y de no-tecnología, también) y es absurdo condenarlas a la hoguera por algo que es tan omnipresente. Desde luego, este tipo de amenaza de una tecnología en particular va siempre a depender de su madurez. Y quizás todos nos debiéramos preguntar… que es más fácil, instalar un virus en tu ordenador y robarte cualquier dato personal que tengas en él, o atentar a tu privacidad leyendo etiquetas RFID que tengas / hayas tenido / tendrás en tu posesión?

Lectura recomendad: Little Borther de Cory Doctorow (Inglés). Gratis y libre de DRM

Foto | Fotolia.com

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