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Una mirada retrospectiva a la historia de Mary Anning, la primera mujer paleontóloga

febrero 28, 2021

El género y el estatus social de una persona pueden ser una gran barrera, independientemente de las habilidades que tenga. Y el campo de la paleontología no es una excepción a esta triste realidad. Esto es lo que nos demuestra la siguiente historia.

María Anning fue la primera mujer paleontóloga. Nacida en Lyme Regis (Reino Unido), en 1799, fue junto a su padre, Richard Anning, que dio sus primeros pasos en el mundo de los fósiles. Y a pesar de las trampas y los golpes duros, Mary Anning no ha dejado de hacer grandes descubrimientos.

Créditos de Pixabay

Sin embargo, durante su vida, María Anning no obtuvo el reconocimiento que merecía en absoluto. Los elogios siempre fueron para otras personas, que en ese momento eran a menudo hombres ricos que donaban fósiles a museos. Afortunadamente, en los últimos años han surgido por todas partes obras que relatan las hazañas de armas de Mary Anning.

La paleontología fue al mismo tiempo un sustento y una pasión

Procedente de una familia desfavorecida, Mary Anning comenzó a ayudar a su padre a encontrar y vender fósiles a partir de los 6 años. Desafortunadamente, 5 años después, la muerte de este último puso patas arriba su vida y la de su familia. Pero eso no empujó a la joven a darse por vencida, al contrario.

De hecho, Mary Anning se ha esforzado por cultivarse, sin dejar de buscar tesoros prehistóricos. Y después de unos meses de excavación, Mary Anning hizo un descubrimiento crucial, que seguramente la ayudó a convertirse en la gran paleontóloga que fue durante su vida. Fue un impresionante amonita, un molusco fosilizado, que pudo vender por media corona.

Desde ese día, Anning se ha dedicado por completo a la paleontología y ha conservado una serie de hallazgos. Entre sus descubrimientos más importantes podemos enumerar los primer esqueleto completo de un ictiosaurio, un reptil marino prehistórico de 5,2 de largo, que vendió 23 libras esterlinas en la época. Más tarde, en 1823, Anning desenterró los huesos enteros de un plesiosauro, luego encontré el primer pterosaurio en 1828.

El género y el estatus social de Mary Anning siempre han trabajado en su contra.

Durante su vida, Mary Anning nunca recibió el reconocimiento que merecía por su trabajo. Y Lady Harriet Silvester, una viuda inglesa adinerada en ese momento, señaló que no era solo por su género, pero también hijo statut social.

No fue hasta 1904, 54 después de la muerte de Mary Anning, gracias al intercambio de un obituario, que el Revista trimestral de la revista Geológico comenzó a cambiar las cosas. Hasta su muerte, Mary Anning nunca fue reconocida como una gran paleontóloga, una estado que ella bien merecía. Pero hoy, innumerables libros cuentan su increíble historia, y eso es bueno para hacerle justicia.