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Juno presenció la caída de un meteorito en Júpiter

febrero 22, 2021

La sonda espacial Juno registró, por primera vez, el resultado del impacto de lo que podría ser un asteroide o un meteoro en Júpiter. La investigación sobre el gigante gaseoso fue realizada por el equipo del Instituto de Investigación Rohini Giles Southwest en Texas. Antes de llegar a la conclusión de que esta bola de fuego fue causada por el impacto de un cuerpo celeste en Júpiter, tuvieron que pasar por una serie de eliminaciones.

Juno presenció este formidable fenómeno el año pasado, específicamente el 10 de abril de 2020. Si bien su misión inicial era permanecer en órbita alrededor de Júpiter para observar la aurora de este planeta, ocurrió un incidente. Gracias a su UVS (espectrógrafo ultravioleta), Juno pudo detectar una luz bastante peculiar.

Créditos de Pixabay

La sonda Juno se lanzó en 2011 para realizar estudios sobre Júpiter, permaneciendo en su órbita. El satélite llegó a su destino 5 años después de su lanzamiento, en 2016. Desde este año, no ha podido detectar ningún evento de este tipo.

¿Alrededor de 24.000 colisiones cada año en Júpiter?

Durante los últimos diez años, los astrónomos han logrado observar unos seis impactos de nuestro planeta. La Voyager 1 y Galileo, junto con otras sondas espaciales, también han detectado choques de objetos en Júpiter. Sin embargo, la mayor colisión jamás registrada en Júpiter sigue siendo la del cometa Shoemaker-Levy 9, en 1994.

Los impactos de asteroides o cometas son fenómenos frecuentes en Júpiter. La fuerza gravitacional del planeta atrae a varios cuerpos porque es la segunda estrella más masiva del sistema solar. En comparación con las observaciones anteriores, la de Juno proporcionó más detalles, gracias a su equipo más eficiente.

El equipo del Dr. Giles pudo medir la temperatura liberada por la colisión, que está por encima de los 9000 ° C. Así es como los investigadores lograron determinar que la masa de este objeto oscilaba entre 250 y 5.000 kg. Su tamaño varía de uno a cuatro metros de diámetro con una longitud equivalente a la de un automóvil. Con base en esta información, los investigadores creen que alrededor de 24.000 colisiones asociadas con este mismo tipo de cuerpo ocurren en Júpiter cada año.

La información proporcionada por Juno ha ayudado a los científicos a refinar las estimaciones de la velocidad de los objetos que impactan a Júpiter. Al mismo tiempo, observaron el aumento de la masa del gigante gaseoso debido a estos impactos.

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Un avistamiento muy improbable

La observación de este fenómeno es una feliz coincidencia, ya que Juno tiene muy poco tiempo para recopilar información. La órbita elíptica de Juno alrededor de Júpiter es la causa, con un paso a través de su perijove cada 53 días. Durante un perijove, la máquina tiene solo 10 horas para registrar información.

Cuando la sonda atraviesa un área donde la radiación es muy alta, la recopilación de información se vuelve imposible. Juno también gira para estabilizar su órbita, este giro le da aproximadamente 7 segundos por revolución para recopilar datos. Un giro completo dura 30 segundos.

El destello de luz que se produjo a una altitud de 225 km durante un período de 17 milisegundos atestigua la extrema importancia de la sincronización. Hubiera sido suficiente que Juno girara en otra dirección en este preciso momento para que este fenómeno nunca se registrara.

Cuando los datos se transmitieron al equipo de investigación, primero tuvieron que determinar el origen de la luz. Las posibles fuentes son numerosas: auroras, un evento luminoso transitorio (TLE) y mal funcionamiento del instrumento de observación. Fue a través de una serie de eliminaciones y usando la navaja de Ockham, llegaron a la conclusión de que se debía al impacto de un meteoro.