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Encélade tendría océanos cercanos a los de la Tierra pero están bien escondidos

abril 5, 2021

Encelado, una de las lunas de Saturno, aún no ha revelado todos sus secretos. La primera imagen clara de este cuerpo celeste fue capturada en 1981 por la sonda Voyager 2. Luego brindó un vistazo de esta luna de 500 km de diámetro que está cubierta por una capa de hielo.

En 2010, la sonda Cassini hizo un descubrimiento interesante en Encelado. Ella reveló la existencia de chorros de vapor que escapan por las grietas de la corteza helada de esta luna. Para los investigadores, esto significa que Encelado no está hecho completamente de hielo, sino que también contiene un océano.

Créditos de Pixabay

Un equipo de expertos liderado por la geofísica Ana Lobo, de Caltech, sugirió que los océanos de Encelado tienen corrientes similares a las de la Tierra. Sin embargo, estudiarlos es una historia completamente diferente.

Un estudio basado en la distribución del hielo.

Los océanos que se encuentran en Encelado son diferentes a los de la Tierra en algunos aspectos. Por ejemplo, los océanos de nuestro planeta tienen 3,7 km de profundidad. Los de Encelado pueden llegar hasta los 30 km de profundidad y estar cubiertos por una capa de hielo de 20 km de espesor.

Como era de esperar, es difícil saber qué está pasando realmente en estos océanos. Afortunadamente, hay una manera de aprender más estudiando el hielo que tienen. Para empezar, sabemos que la capa de hielo es más delgada en los polos que en el ecuador. Según los investigadores, esto significa que el deshielo es más importante a nivel de los polos. Por su parte, el ecuador tendría un mayor nivel de heladas.

Un modelo informático de Encelado

Los expertos dijeron que el océano es más salado donde el hielo es más grueso. Cuando el agua se congela, la sal se libera en el océano. Esto hace que el agua debajo de la capa de hielo sea más pesada. Luego termina hundiéndose en profundidad. Lo contrario ocurre en áreas donde el hielo se derrite.

“Conocer la distribución del hielo nos permite imponer limitaciones a los patrones de tráfico. Nuestro modelo informático sugiere que las regiones de congelación y fusión, identificadas por la estructura del hielo, estarían conectadas por corrientes oceánicas. Esto crearía una circulación desde el polo al ecuador que influye en la distribución de calor y nutrientes. “

Los resultados de este estudio se publicaron en la revista Nature Geoscience.