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El día en que Thomas Edison inventó el bolígrafo eléctrico

febrero 28, 2021

El bolígrafo eléctrico es uno de los maravillosos inventos de Thomas Edison. Fue la primera herramienta de oficina eléctrica producida en Estados Unidos. Encarnaba el espíritu de finales de los 19mi siglo que quería convertir las herramientas cotidianas en eléctricas. Sin embargo, el pequeño dispositivo tuvo solo un breve éxito.

Ahora solo hay unos 20 en el mundo, de los cuales solo dos están en Europa.

Imagen por Samuel F. Johanns de Pixabay
Imagen por Samuel F. Johanns de Pixabay

La prensa electro-autográfica, incluyendo el bolígrafo, la prensa duplicadora y los accesorios, fue patentada el 15 de agosto de 1876. Era un equipo completo capaz de reproducir un documento o un dibujo manuscrito. Tan pronto como apareció, los bancos y los comerciantes lo adoptaron de inmediato.

La batería que requiere un mantenimiento profesional y la necesidad de cambios constantes de batería provocó el declive del bolígrafo eléctrico. Además, la llegada de la máquina de escribir y otros dispositivos mucho más eficientes hicieron que se olvidara.

Una herramienta revolucionaria

El bolígrafo de 14,5 cm de altura cuenta con un motor miniaturizado en el extremo del eje y una mina de metal. Reproduce textos imprimiendo seis copias por minuto. Edison se dio cuenta de esto después de darse cuenta de las necesidades de los comerciantes, compañías de seguros, abogados y otros que constantemente duplican documentos.

Este revolucionario sistema funciona con una batería de celda húmeda conectada al motor eléctrico. Se activa una aguja para hacer 50 agujeros por segundo, o 3000 por minuto. Antes de escribir, el usuario tenía que colocar la plantilla sobre papel secante sobre una superficie plana.

“Fue el único invento capaz de realizar rápidamente una gran cantidad de impresiones en un manuscrito ordinario. Como un beso, cada impresión es tan buena como la primera y aprobada por quienes la han probado. “

Thomas Edison

Una aguja de tatuaje eléctrica

La pluma se ha utilizado para escribir cartas personales, folletos, contratos, circulares, dibujos arquitectónicos y otros tipos de documentos. Se vendió en los Estados Unidos por 30 dólares, pero luego se extendió a América del Sur, Europa y Asia en 1877.

Posteriormente, después de que el producto decayera, el neoyorquino Samuel O’Reilly volvió a adaptar el bolígrafo para convertirlo en una aguja eléctrica para tatuajes. En 1891, el dispositivo contribuyó en gran medida a facilitar y acelerar este laborioso trabajo que antes tenía que hacerse de forma manual. Esta nueva utilidad surgió cuando los tatuajes se convirtieron en un fenómeno cultural popular.