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El cráter Aitken puede decirnos mucho sobre la formación de la Luna

febrero 19, 2021

Gracias a un estudio publicado recientemente en el Revista de planetas de investigación geofsica, sabemos un poco más sobre el Luna. A través de análisis de la torio radiactivo, que el impacto que provocó la formación del cráter Aitken se ha extendido, los investigadores del NASA De hecho, han podido definir con precisión el proceso de formación de este cuerpo celeste. Esto tuvo lugar cuando nuestro Sistema Solar aún estaba en su infancia.

Para obtener información, el cráter Aitken está en el lado opuesto de la Luna, por lo que no es visible desde la Tierra. Este cráter de impacto tiene 5.000 km de diámetro y más de 8,2 km de profundidad.

Créditos de Pixabay

Por tanto, estos trabajos dan testimonio de la importancia del cráter Aitken para entender el entrenamiento de nuestro satélite natural. Además de ser el cráter lunar más grande, este último también es el más viejo. Y la formación de este cráter fue un evento crucial para la Luna.

Los análisis realizados en el cráter Aitken dicen mucho sobre la Luna

Hace 4.500 millones de años, un impacto muy grande provocó la creación de este inmenso cráter. Después de este evento, mientras la Luna todavía estaba bastante suave y cálida, el chapoteo de lava se extendió por toda su superficie.

Para llegar a esta conclusión, Daniel Moriarty, geólogo planetario de GSFC El Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y sus compinches primero compararon los dos lados de la luna. Mientras que la parte donde encontramos el cráter Aitken es pálida y sembrada de cráteres, la otra está cubierta de mares lunares. Los científicos también analizaron rastros de torio presente en estos cráteres.

Sin el cráter Aitken, la luna no sería como es hoy

Después de analizar los datos, los investigadores pudieron afirmar que hace entre 4.4 y 4.5 mil millones de años, una gruesa capa de roca fundida, que se habría endurecido y enfriado con el tiempo, un permiso la formación de la Luna. Durante este proceso, el cráter Aitken permitió que el torio se incrustara más fácilmente en las estructuras minerales, después de la cristalización de la corteza y la del manto.

Como señalan los investigadores, la formación del cráter Aitken es uno de los eventos más significativos en la historia geológica de la Luna. Así, el evento no solo jugó un papel crucial en la evolución térmica y química de nuestro satélite natural, pero también en la preservación de materiales esenciales para la formación del manto lunar.

Para futuras misiones lunares, los cráteres como Aitken, que son importantes depósitos de torio, serán lugares estratégico lo que permitirá conocer aún más sobre la Luna.