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Creemos saber por qué los niños están más protegidos contra Covid-19

abril 17, 2021

Según los científicos, las células del sistema inmunológico son diferentes para cada individuo y también pueden cambiar a lo largo de la vida de una persona. Según un estudio de investigadores de la Universidad de Stanford, Por tanto, las células B de los niños serían más eficaces contra el SARS-CoV-2. que los de los adultos.

En los seres humanos, varios tipos de células, como las células T, los linfocitos B y los macrófagos, forman el sistema inmunológico. Su propósito es proteger el cuerpo contra patógenos. El papel de los linfocitos B en particular es recordar las bacterias y los virus que ya han pasado por el cuerpo. Para que puedan hacer sonar la alarma cuando el cuerpo se enfrente a él nuevamente.

Créditos de Pixabay

Los investigadores encontraron que la sangre de niños recolectada antes de la pandemia de Covid-19 contenía más células B que pueden unirse al virus SARS-CoV-2 que la sangre de adultos, aunque estas células nunca han estado expuestas al virus.

Memoria de linfocitos B

Incluso si aún se encuentra en sus primeras etapas, este nuevo estudio puede ayudar a proporcionar algunas explicaciones sobre el hecho de que los niños parecen tener solo síntomas leves de infección por SARS-CoV-2. Según las explicaciones, esto se debe a las diferencias en la expresión de los receptores virales y las respuestas inmunes.

Los linfocitos B juegan un papel importante en la lucha contra los patógenos. Estos son glóbulos blancos que mantienen “la memoria” de patógenos antiguos con la ayuda de muchos receptores que se encuentran en la superficie de sus células. Gracias a estos receptores, las células B pueden unirse a fragmentos de patógenos (antígenos) que pueden reconocer.

A pesar de que todos los receptores están construidos sobre la misma estructura denominada “secuencias de inmunoglobulinas”, pueden mutar o intercambiarse para formar una serie de receptores para combatir los patógenos incluso antes de que lleguen al cuerpo.

Por el momento, los científicos dijeron que aún no podían explicar cómo se distribuye la memoria de las células B correspondientes a diferentes patógenos en los tejidos humanos. También ignoran cómo estas células pueden cambiar a lo largo de la vida de una persona.

Los resultados del estudio

Durante el estudio, los investigadores de la Universidad de Stanford analizaron varias muestras de sangre, incluidas 114 de adultos sanos, 93 de 51 niños de uno a tres años y 12 muestras de sangre de cordón umbilical. También analizaron muestras de sangre, ganglios linfáticos y bazo de ocho donantes de órganos.

Los científicos estudiaron los receptores de células B y analizaron los antígenos que estas células podían reconocer. Descubrieron que en los niños, los linfocitos B tenían más “clones” compartidos de bacterias y virus que ya habían encontrado antes que en los adultos. Por otro lado, la cantidad de células B capaces de “cambiar” para volverse efectivas contra el SARS-CoV-2 sin haber sido infectadas también es mayor en los niños.

“Presumimos que las exposiciones previas a los coronavirus podrían estimular la memoria de reacción cruzada, y que estas respuestas clonales pueden tener sus frecuencias más altas durante la infancia”, dijeron los autores en su informe.

Así, según las explicaciones, las respuestas inmunes que aparecen durante la infancia serían muy importantes en la vida de una persona porque constituyen la reserva inicial de las células B de memoria que darán forma a las respuestas futuras.