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6 meses de verano en 2100?

marzo 13, 2021

La Terre no va bien. El cambio climático es de hecho una realidad y es probable que la situación empeore en las próximas décadas. Tanto es así que uno puede preguntarse cómo será la vida de nuestros hijos y nietos en 2100.

Bueno, si vamos a creer este estudio publicado el mes pasado en la revista Geophysical Research Letters, ese futuro será lejos de radiante.

Una niña en un campo en verano.
Imagen de Free-Photos en Pixabay

En 2100, y si no podemos cambiar el rumbo, nuestros veranos podrían durar… no menos de seis meses.

En 2100, los veranos durarán tal vez seis meses.

Para llegar a esta conclusión, los autores del estudio optaron por basarse en datos históricos diarios de temperaturas medidas entre 1952 y 2011 en el hemisferio norte. Luego, para disociar los veranos de los inviernos, simplemente se enfocaron en las variaciones de temperatura.

El inicio del verano se ha definido así como el momento en el que la temperatura diaria entra en el 25% de las temperaturas más cálidas, con la lógica contraria para los inviernos, apareciendo otoño y primavera entre estos diferentes períodos.

A partir de esta observación, los investigadores se dieron cuenta de que si el verano duraba 78 días en 1952, había llegado a 95 días en 2011 debido al aumento de temperaturas registrado en el hemisferio norte. Al mismo tiempo, esto conduce a un acortamiento de la primavera y el otoño, que pasaron respectivamente de 124 a 115 días y de 87 a 82 días durante el mismo período.

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Repercusiones catastróficas

Luego, para intentar dibujar nuestro futuro, los investigadores utilizaron modelos climáticos. Estos les permitieron evaluar futuros aumentos de temperatura. Combinando estos datos con los de su análisis anterior, llegaron a la conclusión de que nuestros veranos podrían durar seis meses en 2100.

Una estimación preocupante. Las estaciones tienen un impacto directo en los cultivos y la vida animal. Por tanto, un verano de seis meses podría afectar directamente a la agricultura y la ganadería. Sin contar, por supuesto, las numerosas repercusiones sobre la biosfera.

Pero eso no es todo. Estos largos veranos también tendrán un impacto directo en nuestra salud. Los mosquitos tropicales, por ejemplo, tendrán más probabilidades de trasladarse del hemisferio sur al hemisferio norte, lo que podría traducirse en un aumento de las epidemias.

Y como hemos visto desde el año pasado, ningún estado es inmune a las pandemias.

Se puede ver el estudio completo a esta dirección.